¿Cómo me ha ayudado la cocina energética? Lista de endulzantes alternativos al azúcar blanco

Hoy vengo a hablar de cosas dulces.
¡Vivan los dulces!
¡Vivaaaaaaa!


Vengo a hablar de algunas cosas que he aprendido y que a mi me han ayudado a disfrutar aún más de los dulces (gozar con un dulce es lo que en este blog se llama cantar una "Ópera por el chocolate").

En general, estamos habituad@s a comer grandes cantidades de dulce constantemente... En los cereales, zumos, postres, meriendas... Incluso algunos platos salados llevan azúcar, o simplemente zanahoria, remolacha, etc.


Nos anima y nos alegra pero, al ser tan habitual, no aporta mucho a nuestra salud, más bien al contrario.
Pero, espera... ¿Es un problema el sabor dulce en sí?
No! El problema es más bien la forma en cómo lo comemos.

En muchas casas es habitual comer dulces de postre.
Según la cocina energética, este hábito de comer dulces de postre es consecuencia de nuestra adicción a los extremos.
A ver si lo sé explicar:
En nuestro día a día solemos tener una dieta de comidas muy yang (energía lenta, retroactiva). Ejemplos de esto serían las comilonas con carne, lácteos, pan, y demás cosas energéticamente pesadas...
Como comemos tan yang, lo compensamos con alimentos yin (energía rápida, dispersa) muy concentrados, como el alcohol, cafeínas, azúcares refinados, que nos aportan la ligereza que necesitamos.

Comiendo un dulce al final de una comida yang, nos vitalizamos (superficialmente) y así evitamos entrar en la densidad energética de una (in)digestión pesada.

¡Tiene mucho sentido! Como comemos comida densa y pesada en extremo, necesitamos compensarlo con otro extremo...

Para cambiar estos hábitos que muchas veces no nos hacen sentir bien, es importante primero notar en nuestro cuerpo qué estamos sintiendo al comer de la forma como comemos.

Si quieres, puedes experimentar diferentes rutinas y ver cómo te sientan:
Por ejemplo, un día prueba a comer algo muy pesado sin un postre al final,
otro día comer pesado y enseguida tomar un postre.
Otro día, dejar pasar un buen rato antes de tomar el postre.
Y otro día puedes comer ligero con un postre suave, o comer ligero con un postre muy calórico...
Cada uno de estos hábitos nos genera sensaciones y estados diferentes...

Una vez nuestro cuerpo nos ha hablado respecto a cómo le sientan nuestros hábitos, podemos buscar alternativas para sentirnos mejor.

Muchos alquimistas de la cocina han ideado dietas equilibradas, con alimentos más neutros, para que podamos tener energía en nuestro día a día sin tener que movernos entre los extremos yin y yang.
Eso no quiere decir que tengamos que estar siempre controlándonos, pero sí que nuestros hábitos nos ayuden a centrarnos y no al contrario.
Una dieta más equilibrada energéticamente también pueden ayudarnos a acumular menos grasa, estar más despiertos, vitales, ligeros...

Puedes leer más, por ejemplo, aquí:
http://www.guianutricion.com/dietas/macrobiotica/16-alimentos-yin-yang

Esta es una tabla para conocer las cualidades energéticas de los alimentos. En el centro están los alimentos más centrados, que aportan serenidad.





A veces es dificil cambiar radicalmente y pasar a comer "neutro", porque lo apetecible, lo fácil, o lo que está más extendido es lo otro...

Si te da palo o te resistes a cambiar por entero tus hábitos, tampoco hace falta irse al "otro lado"! Puedes hacer pequeños cambios, adoptar esta dieta por épocas, probar...

Un truco para empezar el cambio y mejorar nuestra relación con la comida es comer más "con el estómago" y no tanto con los ojos o la cabeza.
s decir: abro el armario y noto qué le apetece más a mi cuerpo.

¿Algo más dulce o salado? ¿Crujiente o blando? ¿frío o caliente? ¿comer con cuchara o morder?
Otro paso importante es cambiar los cereales blancos por integrales.
También, intentar no comer como rutina diaria alimentos extremos (harinas refinadas, azúcar, mucha carne, embutidos, quesos curados...)

Un ingrediente clásico que tiene mucha polémica a su alrededor es el azúcar blanco.

Es un edulcorante que usamos muchísimo, pero que tiene bastantes inconvenientes.
El primer inconveniente es que, como casi todos los edulcorantes, ha sido procesado para ser muy concentrado.
Además, el azúcar blanco no tiene casi ningún nutriente extra y está bastante tratado industrialmente (blanqueado, refinado...).
Vamos, que no es ninguna joya.

Estamos tan habituados a comerlo que parece que sin él ya nos tenemos que olvidar del sabor dulce.
¡Pero no! Hay muchísimas formas de conseguir un sabor dulzón, con ingredientes que además pueden aportarnos más nutrientes y tener un efecto menos extremo en nuestro cuerpo.

En este lista te comparto muchas formas diferentes de endulzar tu comida.

Algunos edulcorantes de la lista son concentrados: como el azúcar, las melazas, los siropes....
Estas son las formas menos sanas de comer dulce, porque se trata de concentraciones extremas de glucosa (por ejemplo, la melaza de arroz o de trigo) o de fructosa (por ejemplo, el sirope de ágave o el sirope de arce), que a nuestro cuerpo le cuesta mucho de procesar.

Aunque sean edulcorantes menos procesados que el azúcar blanco, es mejor no abusar de ellos.

Igualmente, tienen ventajas sobre el azúcar, porque muchas de estas opciones tienen un índice glucémico menor que el del azúcar blanco.
Otras parecen inofensivas, ¡pero incluso tienen un índice glucémico mayor que el azúcar! Me refiero, por ejemplo, a la melaza de arroz.

Los edulcorantes más sanos son aquellos que no están procesados o concentrados, y que vienen acompañados de muchos otros nutrientes; como las frutas frescas o secas, las hortalizas o las plantas como la estevia.


Algunas opciones naturales para sustituir el azúcar:

Melazas de cereales: de arroz (en Japón en la variedad fermentada Amasake), trigo, quinoa, mijo...
Siropes: de frutas, ágave, arce...
Fruta seca: dátiles, orejones, pasas, y otras frutas deshidratadas
Fruta fresca: plátano, pera, manzana, ciruela, fresa, cereza, .......

Especias: canela, cardamomo...
Hortalizas dulces: calabaza, zanahoria, remolacha...
Azúcar de caña: panela, melaza, integral...
Plantas dulces: estevia (lástima que a alguna gente nos repugna el regusto amargo que tiene y tiene la desventaja de que, al cocinar postres, no les aporta estructura)
Cereales integrales: Los cereales integrales, al cocerlos lentamente, tienen un regustito dulce. Aunque es un dulce muy muy suave que cuando tenemos el paladar muy acostumbrado a los extremos quizás no notaremos...

¿Cuál es la alternativa definitiva al azúcar blanco?

Siempre que pensamos en alternativas al azúcar queremos encontrar aquella que será "la definitiva". Pero siempre salen nuevas y algunas que teníamos idealizadas acaban demonizadas.
No parece que vayamos a encontrar ninguna que será la opción final y definitiva que podamos tomar a todas horas y en grandes cantidades...
Quizás la stevia? Aunque a mucha gente tampoco le gusta el sabor, así que....
Supongo que, de lo que se trata, es de consumirlos en pequeñas cantidades e ir alternando entre todas las opciones que hay.
¡Que no te amarguen el momento dulce! ;-)


Algunos de los divulgadores en medicina energética-macrobiótica-cocina natural:
www.nutricionenergetica.com
 jorgeperezcalvo.com
 montsebradford.es
 http://www.rogerdelauria.com
www.montsevallory.com 
http://www.enbuenasmanos.com/ebm/redactores/josep-vicent-arnau/articulos
www.montsevallory.com#sthash.UmmNhTqr.dpuf
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...La comida que me hace cantar....